
Hambreadora sanción contra todos aquellos estatales que se atreven a luchar por recomposición salarial con aumentos en blanco ó por el respeto a sus carreras administrativas, exigiendo la debida promoción en sus categorías de escalafón.
Sin embargo, fiel a la cultura menemista de hacer exactamente al revés de lo que se promete, aquel engendro jurídico sigue vigente, lesionando un derecho humano esencial para la organización y defensa de una clase trabajadora económicamente empobrecida y socialmente postergada por planificación.
Fueron precisamente la indefensión jurídica más el empobrecimiento planificado de los trabajadores y el desguace del propio Estado, el soporte – en medios y fines -, del modelo perverso instalado por Menem en el país en los años 90.
El neoliberalismo que quita recursos a los muchos para transferírselo a los círculos del privilegio.
Un Riojanazo de estatales frenó en 1.993 las cesantías masivas ordenadas en plena presidencia Menem, pero no se pudo con lo que vino después, de la mano de un recambio generacional en la cúspide del poder político. Llega electa la JP conservadora.
En La Rioja fueron el insensible rigor mazista asociado a la inefable corporación eduardo-bederista los gestores de una emergencia económica trucha aplicada sistemáticamente sobre los raquíticos haberes de sus empleados públicos.
Es por todos sabido que la mayor parte de la sociedad está ocupada en el Estado.
Esa mayoría fue la elegida por los nuevos capitostes de la política provinciana como variable de ajuste de su sistema económico y de su inequitativo molde distributivo.
Es simple, los recursos que se le expropian, vía congelamiento perpetuo del salario y de la carrera administrativa, son transferidos a un empresariado parasitario y sobre facturador que literalmente succiona las partidas que llegan desde la Nación. Gobierne quien gobierne La Rioja es barata de atender mientras se reparta entre cuatro vivos.
Y para que estos sean incondicionalmente funcionales, los gobernantes asumen el poder para fraguar contratos de obras sobrevaluadas. Obra Pública + pobreza social = Jauja oficial.
De esta manera la sociedad y sus trabajadores pagan el costo del enriquecimiento de unas pocas empresas y empresarios con lo que les es sustraído por quienes detentan el poder. ¿Mazismo?¿Bederismo?. A puro cambalache: todo es igual, nada es mejor.
“Día trabajado, día pagado”. Decreto del siglo pasado para gobiernos riojanos de este siglo.
¡Es el Neomenemismo, carajo! (versión local de la oda clintoniana “Es la economía, imbécil”.)
¿ Quien fue el chistoso que dijo todo tiempo pasado fue mejor ?.
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