mbre de… “la 8.137”. Es una ley contra la megaminería y sus herramientas, las megamineras transnacionales del oro. Prohibe agredir la vida mediante la contaminación. Es una ley corta y frágil.No ha cumplido todavía su primer añito y ya la andan chayando con arsénico, mercurio, cal y cianuro, Gioja, Brizuela del Moral, ¡y ahora, Beder!.
Reyes del mambo minero en el shopping cordillerano. La onza de oro cotiza internacionalmente más y mejor que Cristina Presidenta, que el gas escaso y que el mismísimo petróleo. ¡Y hay oro diseminado en el lejano oeste!.
Ante el periodismo de San Juan, y preguntado a que se debía el cambio de voluntad política sobre la cuestión minera, el gobernador riojano respondió, con argumentación geopolítica de nivel escolar EGB 2: “Si se explota en San Juan y en Catamarca, y si La Rioja limita geográficamente con las dos ¿por qué no?”.
¿¡Para qué tomarse el trabajo de gobernar por una mejor calidad en la condición de los seres humanos vivientes, y para qué dotarlos –desde el Estado mismo-, con la sustentabilidad de su entorno que son agua, aire, tierra, flora y fauna, entre otros esenciales elementos constitutivos del medioambiente que rodea la especie humana!?.
Mejores son las onzas de cualquier megaminera que quisiera “asociarse” a un oro riojano globalizado, que la paz y la salud del pueblo.
La ley anticontaminación minera está plenamente vigente, todavía. Pero acechada por el Poder y su arma predilecta, “la mentira”.
Esta amenazada por el discurso dual de una muy influyente personalidad de estas comarcas, quien sostiene antojadízamente que esta clase de minería está permitida, cuando la normativa vigente establece todo lo contrario: es el ciudadano gobernador de La Rioja argentina, nada menos. (La explicación sobre nacionalidad es para el caso de aquél o aquellos lectores, que mal supusieren, que el gobernador del que se trata, fuese el de la monárquica Rioja española, donde el entuerto terminaría con un típico llamado de atención, al estilo de un “¿Porqué no te callas?”.)
Pero en La Rioja argentina, donde el poder político no se asienta sobre un trono, sino en la metamorfosis del “inodoro”, hay dos pueblos en incipiente aprendizaje democrático, que tienen un atragantamiento con esta sinrazón, dada en tamaño contrasentido político, donde quien debería proteger la ley, es el primero en violarla por vía de la negación pública.
El Boletín Oficial del 13 de Abril de 2007, certifica el orden legal vigente hasta hoy, protéjalo del accionar de este gobernador. Usted puede:
Ley N° 8.137
La Cámara de Diputados de la Provincia sanciona con fuerza de Ley:
Artículo 1° Prohíbese en todo el territorio de la Provincia de La Rioja la explotación minera a cielo abierto con técnicas correspondientes al proceso de lixiviación con cianuro, mercurio y/ó cualquier otra sustancia contaminante.
A ocho días del mes de marzo del año dos mil siete.
Luis Beder Herrera -Presidente Cámara de Diputados- Raúl Eduardo Romero- Secretario Legislativo.
Decreto N° 513
El Gobernador de La Provincia Decreta:
Artículo 1°) Promúlgase la Ley 8.137, sancionada por la Cámara de Diputados de la Provincia con fecha 08, a nueve días del mes de marzo del año 2007.
Artículo 2°) El presente decreto será refrendado por el señor Ministro de Hacienda y Obras Públicas.
Maza Angel Eduardo- Gobernador- Caridad A. G. -Ministro de Hacienda y Obras Públicas.
Esta es la ley vigente, sancionada en sesión presidida por Beder Herrera, promulgada por Angel Eduardo Maza gobernador, y publicada en el Boletín Oficial.
Mire la elaboración de esta ley en todo su proceso de formación. He allí, una ley de hecho y de Derecho. Gloria y loor a la república riojana.
Ahora vuelva al texto de la Ley Beder y del Decreto Maza sobre minería y cambie una sola palabra. Adonde dice “Prohíbese” ponga “Permítese”. Lo que queda es, una licencia para matar contaminando. Todo en pos de las doradas onzas, para las megamineras asociadas a la quimera riojana del oro, como en el siglo pasado, pero sin cable carril.
Acaba usted de llegar a la estación terminal de la fragilidad institucional, donde un gobernador miente en función de sus actos de gobierno y de sus políticas de Estado. La calidad institucional así, es puro cuento.
Ya no es solo la mentira consabida y boba de una campaña electoral. Es la mentira como razón de Estado.
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