miércoles, 16 de abril de 2008

ZONCERA Nº 13: Honrar las deudas.

El Yoma Group no devolvió la friolera de 364 millones de pesos extraídos de la banca pública en la época de Menem Presidente. El operativo viene resultando auspicioso para los planificadores, es la añeja operación financiera de pedirle plata prestada a la banca oficial y no devolver los fondos tomados. Todo un éxito para los ejecutores de tal extracción, mucho menos traumático que un atraco a sangre y fuego.

Martínez de Hoz, durante el proceso militar inventó los procedimientos de la plata dulce, donde los bancos asaltan o son asaltados desde adentro, con igual cuño ideológico, que el usado por Alvaro Alsogaray, para imponerle a los argentinos, aquello de que “hay que pasar el invierno”, graficación economicista con la que un país hecho de pan, mantiene hambriento de justicia a su propio pueblo, congelado en la peor parálisis social que se tenga memoria.

Parálisis social que se reproduce, toda vez que un impacto planificado por los que ganan siempre, terminan dejando como Alsogaray y Martinez de Hoz -entre otros- multitudes dolientes y sufrientes.

En la memoria del presente -que existe-, de los 364 millones de pesos que “deben“, “dejan” instalaciones e inmuebles por valor de 6 millones de dólares (según interesada valuación a la brasileña). Les “queda”, una diferencia igual a 346 millones de pesos. Se recomienda evitar cuantificaciones con intereses, ó divagaciones sobre la pesificación asimétrica de ese dinero, que fue tomado en dólares, por resguardo de una salud mental que hará falta para tiempos nuevos, que vendrán más temprano que tarde.

La Justicia chileciteña se ha convertido en la principal traccionadora de oportunistas económicos, creando valores irreales, para beneficio de buitres locales y transnacionales, usando procedimientos jurídicos de liquidación que por repetidos, se han constituido en un sistema de compra a precio vil, y donde los trabajadores de esas industrias, son usados como rehenes sociales con la ayuda de sindicalistas traidores, para cerrar pingues negocios, que ofenden el sentido común, pero que llevan la ley como marca en el orillo.

La fuga hacia adelante resultó altamente exitosa para organizadores y ejecutores.

Como un día contestó Emir Yoma a la pregunta de un periodista de medio gráfico nacional, “quiebra el grupo económico, la sociedad propietaria de la curtiembre”, pero que ello no significaba –sostenía- que “nadie pueda ni tan siquiera rozar el patrimonio personal de sus miembros”.

Para protección, están gobernantes serviles ó socios que consiguen exenciones, leyes de promoción y subsidios y que ahora deberán construir con fondos estatales, la salida de los efluentes industriales, para que ¡entonces sí!, vengan foráneos inversores verde amarelhos.

Así nomás, es la lógica del capitalismo, cuando parece que la carpa se incendia, Alí Babá y los cuarenta ladrones están ricos, impunes e intocables.

Y está también, pretenciosamente ínclita y augusta -como ciega en la estatua-, una justicia que funciona sobre las consecuencias y no sobre las causas de voluminosos negociados. Este es un lamentable servicio de justicia, donde el poder judicial posa de independiente, pero donde hasta los magistrados del Tribunal Superior de Justicia, se dejan regañar por el gobernador, y terminan dictaminando a antojo del poder político de turno, es decir de Beder. Tan lerda como fofa justicia, es magníficamente descripta por el cantautor uruguayo Alfredo Zitarrosa, en inmortal milonga donde sentencia: “La Justicia es... una vaca pastando en la democracia...”.

Cuatro de Copas

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