jueves, 17 de abril de 2008

ZONCERA N° 14: El que no trabaja, no cobra.

Hablan los gobernantes riojanos sobre Educación y el estrépito es igual al que puede causar un animal inmenso como un elefante dentro de un bazar. Beder “gobernador” Herrera, dice soñar con 180 días de clase constantes y sonantes, pero como no piensa poner ni un centavo de lo que ya tiene amarrocado, promete, si, que todo lo que se ahorre de aquí en adelante será destinado a Educación. Esto debe sonar conocido a médicos y enfermeras. Aumentos a futuro incierto, no hay más que preguntarle a los judiciales.

O a los mismísimos docentes, que cuando era vicegobernador, Beder recibía en la Legislatura para platicarles sobre presupuestos participativos con perfumes socialistas. Justamente a una AMP que concurría con pancartas y aplaudía la incorporación de fondos para “el sector” al presupuesto. A los trabajadores de la tiza que desde entonces no pueden encontrar el “aumento”, que el hoy gobernador dijo haberles otorgado. Hay que preguntarles sobre índices de credibilidad en cuanto a dinero para mejorar.

El hombre, es el mismo que iba a derogar el Decreto Cavero, el mismo que hoy amenaza “con mucha humildad, certeza y seguridad...” que los días sin clases serán descontados, impiadosamente, para que se haga realidad el sueño de escuelitas en orden, recién pintadas, con educandos formados para saludarlo en el patio principal, no pocos de ellos con “cierta desnutrición” y “cierto desamparo”, producto de hogares condenados al empobrecimiento, merced a las anchas ancas del gobernador, desparramadas sobre la caja donde están los fondos públicos.

Porque plata incautada a la distribución social, dinero negado a los propios trabajadores del Estado, no van a generar otra cosa que embrutecimiento. La brutalidad como plan de gobierno, tiene como resultado el embrutecimiento del soberano. Para que no exista un pueblo soberano, dueño de su destino, sino esclavos sumisos, es que no llegan los recursos para Educación, a los hogares trabajadores donde pertenecen los niños que Beder desea ver el 3 de Marzo, en la apertura del ciclo lectivo 2008.

Recursos para alimentación normal, salud plena, vestimenta adecuada, esparcimiento necesario.

El mejor recurso para levantar la calidad educativa, es mejorar la calidad de vida de quienes se gobierna.

No dosificar el hambre y las carencias múltiples, disimulándolas con escenografías circunstanciales, según sea la época del año en la Provincia de La Pobreza: juguetes estatales para navidad, subsidios gubernamentales para “productores”, zapatillas para inicio de clases.

Pero él, para que no lo despabilen del sueño propio, ha preparado lo único que sabe hacer: una pesadilla colectiva.

Y adornar la emergencia social, no es mejorar la calidad educativa. La Rioja está penúltima en el orden nacional, en lo que hace a recepción de servicio educativo. Con zapatillas nuevas y todo.

Paga un “anticipo” de lo que siempre debió efectivizarse antes del inicio de las clases: la ayuda escolar como adelanto de lo que está empezando, no es anticipo ni ayuda; es una macabra demagogia, sobre los que menos tienen. Como útiles y zapatillas para maquillar la miseria, que la realidad socioeconómica no se note ese día, cuando él y los suyos aúllen los himnos.

Los gobernantes de la actualidad son brutos que embrutecen al pueblo, aún cuando paternalistamente manifiestan querer protegerlo con una conducta típica. Si algo es cierto, es que hasta el más bruto de los animales protege a sus crías.

El Estado es la herramienta de los seres humanos, para planificar estrategias de libertad y progreso social, no puede ser que sea usado por quienes desde la insensibilidad, ven enemigos en los que crecen.

Liberales degenerados como los de la generación del 80, acuñaron hipócritamente tremenda frase: “Hay que Educar al Soberano” para un país que se construía, a medida del corte inglés y donde los limites evidentes no eran éticos como soberanía o independencia “de toda otra dominación extranjera”, como declaraba el acta de Independencia, sino la perpetuación de la dependencia de otros centros de poder, manipulando la ignorancia y el embrutecimiento de las grandes mayorías populares, justamente para que nunca sean independientes.

9 de Julio de 1.816 ó 3 de Marzo del año 2.008 solo han pasado 192 años, para que el embrutecimiento siga siendo la carta secreta de los que mandan siempre. Y que Beder se sienta “un Laprida”, repartiendo zapatillas.

Cuatro de Copa


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