jueves, 17 de abril de 2008

ZONCERA N° 17: Me he comprometido a desarrollar un gobierno de puertas abiertas, que discuta y plantee los problemas que vivimos los riojanos, sin mi.

Desde el Ministerio de Guerra (que en esta provincia es el de economía), acaban de esconder un misil contra los trabajadores del Estado en la casa de gobierno, aprovechando las puertas abiertas dejadas así como al descuido por Beder, gobernador de La Rioja.

Miles de estatales quedaron mirando para otro lado (como ingleses durante la apilada de Maradona, previa al mejor gol de todos los mundiales), después de escuchar como anuncio “muy responsablemente” dado, en agencia noticiosa de alta afinidad con el oficialismo, la cual precisa que para “igualar” la pauta política salarial nacional, se otorgaría un incremento porcentual del 20% a todos los empleados públicos provinciales y municipales.

Por supuesto que lo de igualar es una de las tantas atroces mentiras que pretenden ser presentadas como anuncios muy serios, por un gobierno de glúteos pesadamente apoltronados sobre la caja fuerte del Estado.

Dentro de ella, hay amarrocado un mal llamado ahorro, donde millones y millones de pesos, constituyen el gran botín político, y a la vez, hace de eficaz ansiolítico, sobre un crispado gobernante rodeado de una caterva de recientes candidatos derrotados que le ofician como “equipo de gobierno”, cuando en realidad no son ni más ni menos, que la diáspora expulsada del interior por los votos de ciudadanos hartos de advenedizos, mediocres y tránsfugas, del añejado oficialismo atornillado al poder durante un cuarto de siglo, sin alternancia alguna, a no ser las de los protagonistas de las furibundas internas por la manija del poder y el candado de la caja recaudadora de fondos venidos desde la nación.

La mentira sistemática, montada sobre la mísera vida de la mayor fuerza laboral de La Rioja, no hace otra cosa que acelerar una rebelión que no quiere ser vista (ni oída) por este gobierno. Esa especulación mediática que iguala el porcentaje de aumento a estatales nacionales con los provinciales en un 20%, apunta a que estos últimos supongan que percibirán igual remuneración. Quien caiga víctima de la patraña en el hospital –si es enfermera-, lo hará creyendo que percibirá una salario igual a una colega del Garrahan, quien en realidad obtuvo un 20% sobre un básico que la llevará a percibir $2.500 de bolsillo.

Si esa enfermera chileciteña ya conoce lo que percibirá un médico, bioquímico u odontólogo en La Rioja (si realmente Beder les cumple), a partir de haberes próximos, esto revela que la enfermera del Garrahan cobrará de bolsillo igual o más que un médico de Chilecito. Pero, la enfermera local debe saber que quedará postergada, en relación a lo que cobra una colega del Garraham, y a lo que percibirá un profesional con título universitario en nuestro hospital, porque el gobierno de Beder, según afirman sus ministros, está para reconocer a los que estudiaron en una universidad, en total consonancia con el razonamiento del erudito gobernador que paga por título, no por prestación laboral como marca la normativa vigente. Platón nació en Campanas.

Habrá si el hospital funciona solo con diplomas, cuando enfermeras, mucamas, ordenanzas, cocineras y lavanderas efectivicen certeras medidas de fuerza. Y si no les cumplen a los galenos ¡Dios Salve a la Salud Pública!, esa a la que deben recurrir pobres e indigentes. Es decir que para un correcto lamento, habrá que decir ¡Pobre la Salud del Pueblo, abandonado a su suerte por quienes deben ser máximes garantes de este derecho humano fundamental.

Igual será para un inspector de tránsito de la Municipalidad ó un administrativo de la delegación de Rentas de la provincia, para quienes un 20% segmentado sobre un básico de categoría 18, por ejemplo, sólo le representará unos $78 de aumento. Nada que ver con un inspector de tránsito recién ingresado de la capital federal, quien con un 20% percibirá poco más de $2.200 de bolsillo y está, aún así, que trina de la bronca con el incremento acordado. Es de imaginarse como trinará el inspector chileciteño, con $78 sobre los $750 que hoy percibe, entonces.

Municipales sin pago de recategorización al día, judiciales encadenados, con la justicia salarial postergada por el propio Superior Tribunal. Trabajadores de la Salud astutamente discriminados para que se enfrenten entre sí y el gobierno gane tiempo, jefas y jefes de hogar realizando trabajos como estatales (a pesar de que esté prohibido) aspirando un pase a planta permanente, esposas e hijos de policías mostrando desde la olla popular que los piquetes no son siempre de un solo lado, como antes, porque estos gobernantes en su burdo cambalache “nos ha igualao”, mirando exactamente para otro “lao”.

Cuatro de Copas

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