camente utilizado), en perverso requisito para digitar la estabilidad en el empleo público. ¿Cobrás la quincenita?, sos municipal. ¿No la cobrás?, andá a cantarle a Rejal.Estuvieron años con él. Descartables desde el principio: funcionarios de segunda, brigadistas de choque, lúmpenes permanentemente curdas, jubilados truchos insaciables, chupamedias con minifaldas, patovicas, en fin; la gama completa de la constelación marginal en la política oficialista de los últimos doce años.
Su única utopía era llegar a la categoría No Escalafonados. Especie de trabajador que no es tal porque no trabaja. Especie de funcionario que no es tal porque no tiene función asignada en ninguna estructura, salvo la de cobrar en la municipalidad cada treinta días.
Así, cobraban sueldos de privilegio de la mano de su líder sin preguntar demasiado, ó nada, de esa “cosa” que los verdaderos municipales denominan estabilidad laboral.
La tarde noche del (¡domingo!) 23, para que pudieran pasar noche buena, les “anticipaban” 100 pesos de la famosa quincenita a los Ex No Escalafonados.
Cobraron por Tesorería, sin recibir comprobante de ese pago parcial por el que firmaron en una planilla.
En eso sí, igual a los municipales. Plata sí, comprobante jamás. ¿Es salario? ¿Es propina? ¿Es adicional?.
¿Qué carajo es la quincenita?. Vaya a saber. Pero para la mayoría de los trabajadores permanentes representa el 30% del total de bolsillo.
El valor de la suma era medido, más en relación con la distancia a la tan mentada planta permanente, que al costo del champán y el budín inglés, única preocupación a estas alturas del año pasado para los Ex No Escalafonados.
Probada una vez más en política que nadie tiene la vaca atada, una inoportuna derrota electoral les ha cambiado el semblante. Y el destino. Ya ni los dejan ser Escalafonados. Categoría 6, por favor.
Se suplica por cuestiones elementales. Se clama por tener obra social, mutual y sindicato.
Se quiere ser lo que se despreciaba porque tampoco se les admite como oficialistas en el nuevo gobierno del más viejo de los intendentes reelectos por tercera vez.
-“Yo quería que se fueran todos en el 2.001 y no se fue ninguno.”
-“Ahora estoy con la nueva forma de hacer política ¿viste?.”
-“Voté por Fonzalida, soy de Fernando, pero lo voté a Fonzalida para intendente.”
-“Que los parió, me dejaron en la pampa y la vía.”
El 10 de Diciembre de 1983, Fonzalida asumía como intendente electo.
“Gobernar es dar trabajo” decía ante una crítica clase media alfonsinista que fustigaba cada nombramiento, hasta que le nombraban alguno de los hijos y se hacían menemistas aquí y radicales a “nivel” nacional.
Era la consigna de aquel gobierno. Designó miles de trabajadores en el Municipio de Chilecito.
Después designaron Ormeño, Castro, otra vez Fonzalida, Rejal, Robador y otra vez Fernando.
Y otra vez vino Fonzalida con un sobrino del Beder y un choco lanudo que no le dejaron entrar.
La novedad es que gobernar ya no es dar trabajo sino quitarlo. ¿Será?.
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