aledaño a sus dominios agrícolas, el mejor polo laboral para cientos de chileciteños desocupados, ciertamente no lo es.Gobernar no es poner algunos olivos más, contemplando que ni miles de hectáreas plantadas bajo exenciones impositivas ó subsidios, han sido solución para la mayoría de los riojanos desocupados de estos lares, pero sí resultaron gran negocio para muy pocos privilegiados, entre ellos los variopintos gobernantes propietarios.
Para ellos, gobernar es “darse” el trabajo de actuar un doble rol. In-disimulado abuso de poder a favor del sector (¿ó corporación?) Al que dirigen políticas, leyes, recursos y planificación con el Estado a su merced. Gobiernan siendo beneficiarios de las políticas de subsidio y eximición de impuestos ellos mismos. Inefables productores – funcionarios del poder ejecutivo o legislativo. Potestad y suerte de la que no gozan, por ejemplo, los pequeños productores tradicionales de la región, los trabajadores activos, los jubilados y mucho menos los trabajadores desocupados.
Estos gobernantes que licitan perforaciones de decenas de pozos de agua que luego no pagarán en su rol de productores, son los que legislan otorgamiento de subsidios para podar viñas, u otros más cómicos (si no fueran trágicos) como el de cosechar, que es como recibir triple ganancia: el producto listo para ser vendido casi libre de costos, el subsidio estatal graciable y el sueldo que se adjudican para gobernarnos de esta forma.
Sí. Nos gobiernan políticos que funcionan como gerentes empresariales, remunerados por el propio Estado.
Con iguales prácticas – y peores también- en la órbita de la llamada obra pública.
Ellos son –presentados que están-, los estatales más caros de toda La Rioja.
Muestran sus alforjas cargadas de votos, nadie puede discutirles la legalidad de su estabilidad laboral.
Pero ellos no solo discuten la estabilidad ajena, también programan convenientes racionalizaciones en las estructuras provinciales (Ley de Emergencia Económica) y municipales (Ley de Emergencia Financiera), congelamientos salariales y paralización masiva en las carreras de los trabajadores bajo su responsabilidad (36.000, según sus estimaciones); con la única finalidad de acumular primero y direccionar después, más y más recursos hacia los sectores corporativos que representan, sin importarles un rábano el costo social que la mayoría del pueblo ocupado –los estatales-, se ve obligado a tributar para que los recursos sigan transfiriéndose a los amigos que se enriquecen a costa de la pobreza extendida por planificación.
Esta es, presentada que está, la pelea no declarada de pudientes contra pobres, provocada y organizada por el poder político.
Por los que ganaron turno para reponer, bajo una particularísima interpretación de democracia representativa, republicana y federal, ese inequitativo cuño feudal que dice: “primero yo, después yo y siempre yo”.
Pocos hablan de estas prácticas, mientras si discuten visceralmente nombramientos categoría 6 en el Municipio local.
Autoridad comunal de comunión y riegos por goteo diarios, de poda y cosecha subsidiada, pretende que aún es posible gobernar como los chimpancés de la revolución Libertadora o los del proceso: Cesanteando.
Gobernar es para ellos quitarle el pan al prójimo. Son, -presentados que están-, el bolsón autoritario, el núcleo duro bederista. Los de “ahorrar en empleados” para “priorizar” proyectos productivos. ¿Será para algún proyecto como el olivar del Beder o será para la extensión de la frontera agropecuaria en finca de democrático gobernante empresario con riego a pi-pi?. Está re-claro, loco.
Como contracara -aunque parezca mentira-, se muestran compungidas las otrora soberbias huestes militantes del ahora diputado nacional Fernando Rejal, bajo amenaza de cesantía en el Municipio de Chilecito.
Personal poco afecto a otra actitud política que no sea un seguidismo ciego, hacia quien detenta el poder de turno, hará espasmódica resistencia (toma de la municipalidad y retirada diaria); a la supuesta derogación de los decretos en los que el ex intendente Rejal les designara como empleados municipales en planta permanente. Esperan, al revés de la historia, que un Lázaro les diga “levántate y anda”. Porque el milagro de “gobernar es dar trabajo” sigue ocurriendo únicamente en la municipalidad. Lo otro, es plantar olivos en torno a la pista de aterrizaje local, privatizarla para el tiempo de cosecha y pedir algún subsidio. Pero eso es para otra gente, “men”.
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